La gran mayoría de las personas están crónicamente deshidratadas — no porque beban poca agua, sino porque el agua que beben no penetra en sus células. El agua del grifo y embotellada tiene un pH de 6,5–7,0 y no contiene antioxidantes.
Un ionizador Kangen utiliza la electrólisis para transformar esa misma agua del grifo en agua alcalina con pH 8,5–9,5, rica en hidrógeno molecular activo H₂ — uno de los antioxidantes selectivos más potentes conocidos por la ciencia. Las agrupaciones más pequeñas de moléculas de agua significan una absorción más rápida a nivel celular.
Esto no es un filtro. No es una bebida saludable. Es un dispositivo médico de Clase II fabricado en Japón desde hace 50 años.